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18 de septiembre de 2026

Relaciones con las empresas: construir una red útil para una escuela

Por qué y cómo una institución educativa estructura sus relaciones con las empresas, en beneficio de sus estudiantes y de su arraigo territorial.

Globo terráqueo en penumbra

Relaciones con las empresas: construir una red útil para una escuela

· 6 min de lectura

Una escuela no se juzga únicamente por la calidad de sus formaciones. Su capacidad para mantener relaciones sólidas con las empresas de su territorio condiciona la calidad de las prácticas, la inserción profesional de sus estudiantes y, de forma más amplia, su credibilidad ante las familias y los socios institucionales. Construir esta red no es fruto del azar: es un trabajo metódico, que se inscribe en el largo plazo.

Por qué las relaciones con las empresas son un reto estructurante para una escuela

Las relaciones entre una institución y las empresas se manifiestan en varios niveles:

  • la acogida de estudiantes en prácticas o en formación en alternancia;
  • la intervención de profesionales en las enseñanzas;
  • la participación en la construcción o la actualización de los programas;
  • la contribución a la contratación final de los titulados;
  • la implicación en la vida de la institución (tribunales, eventos, proyectos tutorizados).

Estas relaciones no son solo un servicio prestado a los estudiantes: alimentan también la credibilidad de la institución y la pertinencia de sus formaciones con respecto a las necesidades reales del mercado laboral. Una escuela cuyos programas evolucionan en diálogo con las empresas de su sector mantiene una mejor adecuación entre lo que enseña y lo que buscan realmente los empleadores.

Los errores más frecuentes en la construcción de una red de empresas

Una institución que aborda este tema tardíamente, o de forma puntual, se encuentra generalmente con las mismas dificultades:

  • Una relación limitada a la búsqueda de prácticas. Reducir el vínculo con la empresa a la simple recopilación de ofertas de prácticas priva a la institución de una relación más rica y más duradera.
  • La ausencia de seguimiento en el tiempo. Un contacto establecido un año sin un seguimiento regular se apaga rápidamente, por falta de mantenimiento.
  • La falta de coordinación interna. Cuando varios interlocutores de la institución solicitan a la misma empresa sin concertación, la imagen profesional de la escuela se resiente.
  • La ausencia de reciprocidad. Una relación duradera con una empresa supone una aportación real de la institución hacia la empresa, y no solo una petición.

Las palancas para construir una relación duradera con las empresas

Identificar las empresas pertinentes para cada formación

No todas las empresas del territorio presentan el mismo interés según las formaciones impartidas. Un trabajo previo de identificación, por sector de actividad y por profesión objetivo, permite dirigirse a las empresas realmente coherentes con las salidas profesionales de las formaciones.

Formalizar la relación más allá de las prácticas

Una relación madura con una empresa puede adoptar varias formas: intervención puntual de un profesional, participación en un tribunal de defensa de proyectos, contribución a la evolución de un programa, acogida recurrente de alumnos en alternancia. Diversificar estas formas de colaboración consolida la relación a lo largo del tiempo.

Designar un interlocutor identificado

La presencia de un interlocutor claramente identificado por parte de la institución —responsable de relaciones con las empresas o responsable de formación— facilita la construcción de una relación de confianza y evita la dispersión de las solicitudes.

Mantener la relación a lo largo del tiempo

Una red de empresas se construye a lo largo de varios años. Reuniones periódicas, una comunicación sobre las evoluciones de la institución y noticias sobre el futuro de los estudiantes acogidos en prácticas o en formación en alternancia contribuyen a consolidar la relación. Una empresa que constata el seguimiento y la progresión de los estudiantes que ha acogido renueva con más facilidad su colaboración con la institución al año siguiente.

Espacio de trabajo luminoso, largas mesas de roble claro

El papel de la red territorial y profesional

Más allá de las relaciones bilaterales con empresas identificadas, una institución tiene interés en integrarse en las redes profesionales y territoriales existentes: cámaras de comercio, clubes de empresas, asociaciones profesionales sectoriales. Estos intermediarios permiten ampliar progresivamente el círculo de contactos, más allá de lo que una sola institución puede construir de forma aislada. La participación activa en la vida de estas redes —más allá de la simple adhesión— refuerza también la visibilidad de la institución ante los responsables económicos locales.

Lo que aporta la pertenencia a un grupo educativo

Una institución que pertenece a un grupo educativo puede beneficiarse también de relaciones con empresas construidas a un nivel más amplio, como complemento de su propia red local. La mutualización de los contactos, de los métodos de prospección y de las herramientas de seguimiento entre instituciones de un mismo grupo permite reforzar el alcance de la red, sin sustituir el arraigo territorial propio de cada institución.

BSG Group, como grupo educativo que desarrolla y acompaña escuelas, considera la relación con las empresas como un componente estructurante del valor aportado a sus instituciones, como complemento de su respectivo arraigo local.

Esta complementariedad entre red de grupo y arraigo territorial es particularmente útil para una institución de reciente creación o en fase de desarrollo, que aún no dispone de un historial de relaciones suficiente para cubrir por sí sola el conjunto de las necesidades de sus formaciones en materia de prácticas, de formación en alternancia y de ponentes profesionales.

Medir la solidez de la red de empresas

Una institución puede evaluar la madurez de su red de empresas a partir de algunos indicadores sencillos:

  • el número de empresas asociadas activas en los últimos doce meses;
  • la diversidad de las formas de colaboración (prácticas, intervenciones, tribunales, proyectos);
  • la estabilidad de las relaciones en el tiempo, más allá de la renovación anual;
  • la implicación de antiguos estudiantes convertidos en empleados de empresas asociadas.

Un seguimiento regular de estos elementos permite identificar las relaciones que hay que consolidar y las que requieren un nuevo contacto. Conviene formalizar este seguimiento en una herramienta compartida dentro de la institución, para que el conocimiento de la red de empresas no dependa de una sola persona y siga siendo accesible a lo largo del tiempo, incluso en caso de cambio de interlocutor.

¿Cuántas empresas asociadas debe aspirar a tener una escuela?

No existe un umbral universal: el objetivo es la pertinencia y la solidez de las relaciones con respecto a las formaciones ofrecidas, más que una cifra que alcanzar.

¿Las relaciones con las empresas corresponden únicamente a la dirección de la institución?

No. Implican a menudo a los responsables de formación, a los docentes y, en ocasiones, a los propios estudiantes, en una lógica coordinada por un interlocutor identificado.

¿Puede una institución reciente construir rápidamente una red sólida de empresas?

La construcción requiere tiempo, pero puede acelerarse con el apoyo de una red existente, en particular cuando la institución pertenece a un grupo educativo que ya dispone de relaciones profesionales establecidas.

Para hablar sobre la construcción de relaciones con las empresas útiles para su institución, contacte con BSG Group.

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